Dos días habían pasado desde que Nimloth había ingresado en la Orden, las cosas habían sido normales. Como siempre se acercaba a la biblioteca y observa los libros. ¿Qué leer se preguntaba? No sabía que leer, había tantas cosas que le atraían, pero no lograba aclarar su mente. No sabía lo que le aguardaba más adelante. Él vivía feliz, disfrutaba del tiempo y de su mediana vida sin considerar lo que dentro de unos días iba a ocurrirle. Las cosas seguían su curso dirigiendo los hechos hacia el fatal suceso. Pero no adelantemos acontecimientos, mejor hablemos de lo que le ocurrió antes del suceso.
Días antes a este suceso, Nimloth se encontraba caminando hacia la Orden, cuando se encontró con Lorathiol y Alaron, el alto campeón. Lorathiol entrenaba mientras el maestro le observaba, Nimloth fue al encuentro con su maestro y le comentó quién era Lorathiol. El alto campeón tenía una misión para él. Tras presentarlo, el alto campeón les comentó de qué se trataba aquella misión, debían ir a la Aguja Ocaso Marchito, había fallas arcanas que derrotar. Rápidamente emprendieron el camino hacia la Aguja, Nimloth tomó su caballo por las riendas y lo montó mientras Lorathiol iba a pie. Para él era parte del entrenamiento. Continuaron el camino en silencio y partieron hacia la Aguja.
Al cabo de una hora a caballo llegaron a la Aguja, allí el paisaje era desolador, las fallas campaban impunes a sus anchas, eran libres en las praderas de la costa. Pero eso no podía ser así, causaban el temor de la gente que ya no podía acercarse allí. Los Caballeros de Sangre desmontaron de sus caballos y los dejaron amarrados a una de las vallas al borde del camino. Tras eso, observaron todo con grandes ganas de comenzar su trabajo. Era el momento de liberar ese lugar de todo perjuicio que asolaba aquel paraje. Rápidamente se pusieron manos a la obra y comenzó la batalla por la Aguja Ocaso Marchito. Lorathiol y Nimloth se lanzaron prestos y comenzaron a acabar con las infieles vidas de las aberraciones arcanas que habían llenado aquel lugar. Poco a poco iban cayendo y retomando la zona. Aquellos engendros iban cayendo uno tras otro, el avance era bastante rápido. Fueron inspeccionando la zona, poca presencia quedaba ya. De repente, Nimloth divisó una aberración arcana mayor que las demás. Aquello era bastante grande, Lorathiol desde otra posición avisó de la monstruosidad, Nimloth no dijo nada para ayudarle a hacer méritos. Alaron se colocó junto a Lorathiol. Y el combate dio comienzo.
Lorathiol se lanzó a golpear al ente arcano, el ente recibió un duro golpe, el monstruo contraatacó lanzándole misiles arcanos que golpearon su cuerpo. Alaron se lanzó también contra el ente, pero falló quedándose en evidencia delante del ente. El ente le lanzó una salva de misiles, golpeándole en la coraza. Nimloth lanzó el último su ofensiva, lanzando una carga contra el ente, esta vez, sí le golpeó. Las cosas habían comenzado bien para los dos caballeros, pero aún quedaba el desenlace. La bestia parecía haberse ensañado con Lorathiol y le lanzó una segunda salva que pudo bloquear con su espada. Tras bloquearlo, lanzó de nuevo una ofensiva golpeando al ente, estaba haciendo un magnífico trabajo, así sí se ganaría el tabardo. Las cosas pintaban bien para el grupo, el ente lanzó entonces una salva contra Nimloth que recibió severos golpes. Tras eso Alaron volvió a atacar, fallando en su empeño. El ente, totalmente enfurecido, lanzó una salva contra todo el grupo. Nadie pudo resistir el embate de misiles y se vieron obligados a retroceder. Era el momento de acabar con la aberración. Nimloth empuñó con fuerza su espada y la clavó en el brazal que la criatura mágica tenía. Tras asestar el brutal estoque, sacó su espada y se dio la vuelta con la espada rompiendo el otro brazalete. La criatura rápidamente se esfumó. La habían derrotado todos. El alto campeón se acercó y le otorgó el permiso para llevar tabardo. Se lo había ganado. Tras eso, Nimloth y Lorathiol emprendieron el camino de vuelta a Lunargenta, esta vez Nimloth llevó su caballo por las riendas. Caminó junto con Lorathiol hasta la Orden.
Allí hablaron con Ileda y Lorathiol fue otorgado con el tabardo. Nimloth salió de la Orden y se dirigió a la biblioteca a seguir documentándose sobre diferentes cosas, como siempre. Las cosas habían salido bien y habían logrado salvar otra zona del Bosque Canción Eterna.
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