viernes, 3 de febrero de 2012

Objetivo conseguido, Caballero de Sangre.

Llegó a las puertas de aquel gran edificio donde residía la Orden de los Caballeros de Sangre. Sobre la puerta residían dos bastones cruzados con un escudo en el centro. Asombrado por aquello, se acercó a la puerta. Allí un guardia le preguntó que qué se le ofrecía, Nimloth con educación respondió que venía a realizar la prueba para ingresar en la Orden. El guardia, al oír estas palabras, le condujo dentro. Allí aguardaba su destino, entrar en la Orden de los caballeros o vagar de nuevo por el bosque hasta que el destino le brindase otra oportunidad para ayudar a su gente. Ya dentro de aquel gran edificio, Nimloth observaba todo a su alrededor impresionado. Columnas, estatuas, las armas en las paredes, todo era grandioso en aquel lugar. Mientras tanto, a su alrededor, los Caballeros entrenaban, pasaban por su lado y algunos hablaban entre ellos. De repente, sintió como si el tiempo se parase a su alrededor y observó la escalinata que le llevaría a su destino. Desde lo lejos, una elfa de sangre le llamó la atención. Nimloth se acercó y educadamente saludó a la Sin’dorei. Esta le condujo hasta donde debía pasar la prueba. Algo nervioso subió por la escalinata y esperó a que Lord Bachi hiciera su aparición.

Un minuto más tarde allí estaba, delante suya, a vista de todos, aquel no era nada más y nada menos que Lord Bachi. Nimloth saludó algo nervioso y con educación y le comentó con suaves palabras a que venía. Bachi, supuso enseguida que era un aspirante y le condujo a la prueba donde debía demostrar que era digno de poder afiliarse a dicha Orden. La prueba constaba de dos partes, una física y otra más espiritual, por decirlo de alguna manera. La prueba física constaba de dos partes, una iniciación en la que el aspirante debía golpear a Lord Bachi y cubrirse de uno de sus golpes, cabe aclarar que está claro que los golpes serían solo demostraciones inofensivas; y la otra parte constaba de un pequeño duelo entre aspirante y Lord Bachi. Y así, con todo aquello, comenzó la prueba que decidiría el destino de Nimloth. En primera instancia, comenzó con gran entusiasmo golpeando a Lord Bachi con su escudo y cubriendo su golpe seguidamente con la misma pieza. Había demostrado que tenía potencial, pero todavía quedaban cosas más importantes y Lord Bachi dio, así, comienzo al duelo. Tras lanzar, Nimloth, su ofensiva y quedar las espadas chocando, Lord Bachi arremetió con fuerza, en dos ocasiones, a Nimloth que vio como su arma bailaba en sus manos. Nimloth flaqueaba, pero recordó el por qué de estar allí y se animó para seguir, no todo estaba perdido. Nimloth arremetió con fuerza contra Bachi que vio su defensa sobrepasada en dos ocasiones y un ataque evitado con gran maña por Nimloth. Pero en última instancia, Bachi hizo acopio de su experiencia, y, con gran fuerza, hizo que la espada de Nimloth se tambalease y saliese de su mano bailando. Ante esto, Nimloth se quedó perplejo y una decepción, que luego fue aplacada, comenzó a turbarle. Había perdido el duelo, pero las palabras de Lord Bachi eran alentadoras. Siempre quedaba camino por recorrer. Y con esto último, Bachi dio paso a lo que sería el culmen a todo lo anterior, la prueba de fuego. Bachi le preguntó qué significaba para él la Luz y por qué quería entrar en los Caballeros de Sangre. En ese momento, Nimloth recordó todo lo que los sacerdotes, los Paladines de Lordaeron y los libros le habían enseñado. Se armó de valor y contestó a la pregunta argumentando lo que para él era luz y por qué quería entrar en la Orden. Bachi le adjuntó a lo dicho dos cosas más que le servirían en su futuro y que quedarían grabadas en su mente. Dicho esto le hizo una última pregunta:

- ¿Cuál es su nombre, iniciado?
- Nimloth Sangreluz, señor.

Y con esto comenzaron las andanzas de Nimloth en la Orden de los Caballeros de Sangre.

El resto de la tarde, la dedicó en la biblioteca de Lunargenta a leer sobre la luz. El tiempo se esfumaba mientras, sentado en aquel tranquilo lugar, leía atento, libros sobre luz. Recordando y aprendiendo cosas nuevas sobre esta. Como antaño lo hacía en Lordaeron, ahora lo hacía en su hogar.

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